Al llegar al aeropuerto de Marrakech-Menara, el guía te estará esperando para darte la bienvenida e iniciar la experiencia en Marruecos. Desde el primer momento, Marrakech te recibirá con el ritmo intenso de una ciudad llena de vida.
Después del traslado y la instalación en el alojamiento, podrás adentrarte en la Medina y perderte por sus estrechos pasillos, donde los zocos están llenos de aromas, colores y escenas cotidianas.
Si buscas un momento de tranquilidad, podrás visitar los Jardines de Menara o los Jardines Majorelle, famosos por su vibrante color azul y su ambiente sereno.
Alojamiento y cena en hotel o riad.
Hoy, tu viaje te lleva hacia el Valle de Ourika, un paraíso escondido en las montañas del Atlas. A pocos km de Marrakech, el cambio de paisaje será espectacular: desde las bulliciosas calles de la ciudad hasta los tranquilos paisajes montañosos. A lo largo de la ruta, puedes disfrutar de pequeñas aldeas bereberes y pararte en alguno de sus mercados. Al llegar, la belleza natural del valle te invitará a hacer una caminata ligera hasta las cascadas de Setti Fatma, un lugar perfecto para conectar con la naturaleza. Este es un día para relajarte y disfrutar del aire fresco de la montaña.
Alojamiento y cena en el Hotel o Riad.
Hoy te adentras en el desierto de Agafay, un lugar fascinante con paisajes áridos pero impresionantes. A medida que te alejas de las montañas, el terreno se va transformando en vastas llanuras de piedras y dunas, pero sin las típicas dunas doradas del Sahara. Agafay te ofrece un paisaje surrealista, ideal para desconectar y disfrutar de la paz del desierto. Puedes optar por una experiencia en un campamento bereber y, por la tarde, ver cómo el sol tiñe de dorado el paisaje mientras te relajas en el desierto.
Alojamiento en campamento de lujo
Regresas a Marrakech, atravesando un paisaje desértico único. A medida que te acercas a la ciudad, podrás observar cómo el paisaje se transforma nuevamente en campos verdes y montañas. Despídete aprovechando el tiempo para explorar los rincones que te quedaron pendientes, como la mezquita Koutoubia o el Palacio El Badi






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